RECURSO GRATIS: Dependencia emocional y narcisismo
Por haber llegado hasta mi blog te quiero regalar la grabación de una de mis clases en abierto «Dependencia emocional y narcisismo». Si piensas que podrías tener dependencia emocional, has intentado solucionarlo o cambiarlo sin éxito y sientes que no dejas de atraer perfiles tóxicos… esta clase es para ti.
Quizás seas de las afortunadas que han recibido una educación en casa donde se han tenido en cuenta este tipo de elementos básicos. Pero si eres como la mayoría de mortales, tus padres hicieron lo que pudieron con lo que tenían, por lo que, probablemente, debamos hablar, más bien, de la falta de educación en emociones y autoconocimiento en tu infancia.
Tampoco quiero, bajo ningún concepto, culpar o señalar a tus padres o tutores por no haberlo hecho mejor. Eso no sería justo, y ahora veremos por qué. Así que, si te quedas, prepárate para volver a tu infancia desde el prisma de la comprensión y el constructivismo.
¡Empezamos!
Esto es algo, como decía, obvio, pero que a menudo es pasado por alto por los padres y tutores. No importa cuánto tiempo pase, la realidad es que la forma de concebir y tratar a un niño poco ha cambiado en los últimos años. El «porque yo lo digo» o el «cuando seas mayor ya me darás la razón» siguen estando tan de moda hoy, en 2020, como lo estuvo en los 70, los 80 o los 90.
Debo decir, además, que en países latinoamericanos (he vivido muchos años inmersa en la cultura latina) esta autoridad en ocasiones desmedida hacia los niños es todavía más acusada (aunque en España no nos quedamos atrás).
Por mi parte, como madre y como psicopedagoga, tengo una máxima que intento seguir siempre de la mejor forma posible: trata a los demás como te gustaría que te trataran a ti. Esto, por supuesto, aplica también para los niños.
Y ojo… por muy psicopedagogo que uno sea, nadie es perfecto. Esta máxima, en ocasiones, sin querer y de forma inconsciente, queda opacada por mi propia programación sobre «cómo tratar a los niños». Me he sorprendido más de una vez diciendo el famoso «porque yo lo digo» o «porque soy tu madre». Por suerte es muy de vez en cuando, enseguida me doy cuenta y vuelvo a mi ser.
¿Te pasa también a ti?
Veamos de dónde nos viene esta programación y qué podemos hacer para corregirla.
En algún rincón medio olvidado de nuestra consciencia todavía viven las voces de nuestras figuras maternas y paternas retumbando por toda la eternidad.
Y es que, aunque los tiempos cambien y lo que servía hace 20, 30 o 40 años haya dejado de sernos útil hoy en día, lo que vivimos en nuestra infancia se nos ha quedado gravado a fuego, nos guste o no, seamos conscientes de ello o no.
Lo importante es hacerse consciente de ello y escuchar esas voces que están ahí. A veces, nos traerán recuerdos hermosos que reforzarán el cariño, amor y cuidado con el que tratamos de envolver a nuestros propios hijos diariamente. Otras veces, esas voces no nos gustarán tanto, y harán aflorar viejos dolores que quizás no han sanado del todo (o en absoluto).
¿Cómo vives tú las emociones que te despiertan esas voces de la infancia? ¿Las escuchas? ¿Las aceptas? ¿Las respetas? ¿O las acallas y miras hacia otra parte?
En ocasiones, es una sensación agridulce, y creo que esto es completamente normal. Debes tener en cuenta que la concepción de la infancia actual es bastante distinta a la que había cuando eras niña. ¿Recuerdas cuando ibas en la parte trasera del coche de tus padres sin cinturón, botando de un lado al otro más feliz que una lombriz? Pues algo similar sucedía con el trato a los niños.
Al inicio te decía que no sería justo juzgar o culpar a tus padres por la ausencia de trabajo emocional y de autoconocimiento cuando fuiste niña, y es que, si sumamos la pedagogía imperante de la época con la escasa formación de tus padres o tutores al respecto, obtenemos unas prácticas que seguro no te sorprenden:
Despreocupación por los sentimientos de los niños, dando por hecho o pensando que sus problemas son triviales o absurdos. «Cosas de niños. Ya se les pasará», solía creerse.
Formas inadecuadas de manejar las emociones de los niños: cuando surgía el enfado, la rabia, la tristeza, etc., era habitual utilizar técnicas como la violencia «moderada» para solucionarlo todo. El tristemente famoso cachete en el culo, vaya.
Menosprecio hacia sus deseos o sentimientos: por ejemplo, prohibiéndoles que se enfaden, no permitiendo las discusiones entre hermanos o siendo severos cuando se irritan.
HAY QUE ROMPER CON LA TRADICIÓN
1 – Si todavía los juzgas, quizás sería bueno dejar de hacerlo. Quizás dentro de 30 años nuestros hijos sufran de algún tipo de problema por el tipo de alimentación imperante en la actualidad. ¿Tendrán derecho a recriminarte eso? Por supuesto, pero también deberán entender que 30 años atrás, no teníamos tanta información ni estábamos tan preparados.
2 – ¡No le des continuidad a lo que no te hizo bien! Si esas cosas que se llevaban en la época han quedado desactualizadas, ¿por qué seguir reproduciéndolas? Si tienes hijos, o piensas tenerlos algún día, substituye todo lo que consideres inútil o dañino por técnicas y corrientes actuales. Fórmate, investiga y descubre nuevas pedagogías.
3 – Conócete a ti misma hoy. Si en tu infancia la educación emocional y el autoconocimiento brillaron por su ausencia, no lo dejes pasar ni un día más. Por ti misma, por tu entorno, por tus hijos o futuros hijos, por tus nietos… nunca es tarde para redescubrirte. Créeme, lo agradecerás y te lo agradecerán.
TIENEN LOS NIÑOS PERSONALIDAD
Pues te puede parecer una pregunta un poco tonta, pero no lo es en absoluto. Hoy en día está ampliamente aceptado que la personalidad tiene un factor hereditario (genético) y un factor ambiental (aprendizaje). Y aunque todavía hay disparidad de opiniones, podríamos decir que el factor hereditario es de aproximadamente el 70%-80% y el factor ambiental del 30%-20%.
Por lo tanto, la respuesta es sí. Los niños tienen su propia personalidad desde que nacen, probablemente desde antes de nacer, de hecho. El problema está en que hasta que los niños no entran en la adolescencia, es bastante difícil medir esta personalidad con pruebas psicométricas. No es imposible, pero sí complicado y la fiabilidad de los resultados no es del 100%.
¿Por qué te hago pensar en ello en este punto? Si tienes hijos pequeños, la idea no es obsesionarse con llevarlos a un psicólogo, pedagogo o psicopedagogo para que les hagan test de personalidad. Obviamente, ellos ya tienen su propia personalidad y están en un intenso periodo de aprendizaje donde adquirirán habilidades sociales, creencias, recursos, etc., por lo que tu papel en este momento no es atosigarles ni agobiarte.
Sí te recomiendo encarecidamente que, cuando tus hijos estén en los 16/18 años (si es posible, antes de iniciar sus estudios superiores o carreras profesionales), les regales un test de personalidad completo que abarque, no solo sus rasgos de personalidad, sino que también hable de sus necesidades y les ofrezca recomendaciones personalizadas para encaminar sus vidas en la dirección adecuada (la adecuada para cada uno de ellos, obviamente).
Es uno de los mejores regalos que podrías hacerles, te lo aseguro.
Y por supuesto, si tus hijos son pequeños ahora que estás leyendo este artículo, sí hay algunas recomendaciones que podría hacerte como profesional para que puedas acompañares en el viaje que es crecer y ayudarles a desarrollarse de forma equilibrada.
Podría darte 100 tips, pero por hoy será suficiente con 10. Así que ahí van las 10 cosas de las cuales sí deberías preocuparte si quieres ayudar a tus hijos mientras crecen:
1 – De tomarte el tiempo para conocerles bien, con todas sus particularidades: Escúchales, dedícales tiempo, interésate por averiguar qué les gusta, qué piensan, qué les conmueve, qué les motiva.
2 – De respetar sus preferencias y opiniones: No pretendas transformarlos en alguien que no son. Si no les gusta el brócoli, ofréceles una alternativa. Si no les gusta el fútbol, quizás les guste la natación.
3 – De reír más: Ellos necesitan crecer en un ambiente donde haya alegría y bienestar, donde sus padres se rían entre ellos, bromeen y disfruten de las cosas simples. Un entorno positivo convertirá a tus hijos en personas más seguras de si mismas, con más autoestima, confianza y un mayor control emocional.
4 – De poner atención en la autoestima: No los compares con nadie, no les etiquetes, muéstrales amor y que tengan muy claro que siempre podrán contar con tu ayuda cuando se sientan perdidos.
5 – De hacer vida en familia: Intenta que, al menos una de las comidas del día la hagáis todos juntos. Programa actividades que les diviertan y pasa tiempo de calidad con ellos. No tiene que ser algo con un coste económico; una simple salida al campo o una tarde de castillos de arena en la playa cumplirá perfectamente con las expectativas.
6 – De marcar los límites: Tus hijos deben saber que, tanto en casa como fuera de ella, existen límites que deben respetar. Esto es fundamental y les ofrecerá seguridad ante cada circunstancia.
7 – De reservar un lugar para las emociones: Ayúdales a reconocer sus emociones, a expresarlas y a manejarlas de una forma sana. Hoy en día tienes montones de recursos en los que apoyarte; libros, cuentos, juegos, etc.
8 – De fomenta su autonomía: Anímales a pensar por si mismos, a que expresen deseos y a asumir retos. Esto les ayudará y se convertirá en algo fundamental a medida que vayan creciendo.
9 – De enseñarles a ser solidarios: La amabilidad, la gratitud y la empatía hacia el otro les ayudará a convertirse en adultos con más consciencia social y ecológica.
10 – De cuidarnos: Cuidar de su salud, de la alimentación, anímales a hacer ejercicio físico al aire libre y a cuidar su presentación personal.
Deseo que te haya servido y no te cortes si opinas diferente en alguno de los puntos del artículo, tienes dudas o simplemente deseas aportar. Seguimos hablando en los comentarios.
Un abrazo.
RECURSO GRATIS: Dependencia emocional y narcisismo
Por haber llegado hasta mi blog te quiero regalar la grabación de una de mis clases en abierto «Dependencia emocional y narcisismo». Si piensas que podrías tener dependencia emocional, has intentado solucionarlo o cambiarlo sin éxito y sientes que no dejas de atraer perfiles tóxicos… esta clase es para ti.
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