RECURSO GRATIS: Dependencia emocional y narcisismo
Por haber llegado hasta mi blog te quiero regalar la grabación de una de mis clases en abierto «Dependencia emocional y narcisismo». Si piensas que podrías tener dependencia emocional, has intentado solucionarlo o cambiarlo sin éxito y sientes que no dejas de atraer perfiles tóxicos… esta clase es para ti.
¿Qué sucede a esta edad? ¿De quién es la culpa? ¿Por qué es un punto de inflexión? ¿Qué puedes hacer para que vuestra relación siga siendo buena sin abandonar tu rol de mamá?
Pasados los veintimuchos, si habéis hecho las cosas bien, volverás a ser la superheroína de antaño, pero te esperan unos años de transición donde es fundamental que le ofrezcas a tu hijo o hija todo lo necesario para que pueda desarrollarse y madurar de forma equilibrada.
Conozco muchos casos de éxito, y te puedo asegurar que da gusto ver a una madre con su adolescente en una buena relación. Algunas madres encuentran la fórmula mágica de casualidad, sin saber muy bien cómo, pero la mayoría de nosotras nos lo vamos a tener que currar un poco más, así que vamos a ello.
Quédate y hablaremos sobre la clave para que tu adolescente o futuro adolescente sienta que su madre es un apoyo y un lugar al que volver siempre que se sienta perdido.
El vínculo de los hijos con sus madres también empieza incluso antes del nacimiento: ya dentro del útero el bebé escucha y siente de forma constante el latido del corazón de mamá, siente sus caricias y escucha su voz por encima de cualquier otro ruido externo. Cuando nace, todavía con la visión borrosa, se guía por el único olor que conoce hacia el pecho de su madre, listo para conocer a una de las personas más importantes de su vida.
Es algo difícil de describir. Es amor incondicional, y también supervivencia en estado puro.
Estos son algunos de los beneficios que una buena relación entre madre e hijo aporta en la primera infancia (atención, porque esto es el inicio de todo):
- Influirá en las relaciones sociales del niño o niña a lo largo de toda su vida.
- Afectará al buen desarrollo de sus relaciones emocionales, sociales y cognitivas.
- Aumentará la confianza en sí mismo.
- Le ayudará a desarrollar sus habilidades lingüísticas.
- Y le ayudará a fortalecer su autoestima e identidad.
Por lo tanto, en la primera infancia, si este vínculo se ha establecido de la forma esperable, todos los niños y niñas piensan que sus mamás y papás son los mejores en todo. ¿Recuerdas cuando ellos eran los más guapos, buenos, fuertes e inteligentes para ti? ¿Cuando a nivel emocional dependías tanto de tus padres que tu autoestima se basaba en lo que ellos te decían y en cómo te trataban?
¡Qué tiempos aquellos!
ENTRE LOS 9 Y LOS 11 AÑOS, TODO CAMBIA
A medida que van pasando los años y van creciendo, esa adoración o «efecto ceguera» se va transformando en algo más realista, pudiendo llegar a un punto en el que el niño o niña se pase al extremo opuesto: papá y mamá lo hacen todo mal y no saben nada.
Y qué duro es cuando eso sucede y ni siquiera sabemos por qué.
Lo que sucede en realidad, tiene más que ver con ellos que contigo; a causa de su propio desarrollo cognitivo, su pensamiento se va volviendo más realista y crítico. Es el inicio del fin de la niñez. Y es bueno que eso suceda, significa que has estado haciendo bien tu trabajo como madre.
Es necesario que ellos abandonen esa etapa en la que creían que sus papás eran los mejores en todo, más propia de un pensamiento de tipo mágico, como también es necesario que tú comprendas qué está sucediendo para poder acompañarles en la nueva etapa que están (estáis) iniciando.
Entre los 9 y los 11 años, su pensamiento ya es bastante crítico y empiezan a entender que todo lo que sucede tiene unas causas, unas consecuencias, unas ventajas y unos inconvenientes. Empezarán a comprender que sus padres y amigos, algunas veces actúan bien y otras veces actúan… no tan bien.
A este cambio a nivel cognitivo hay que sumarle otra revolución a nivel emocional que les empuja a necesitar desvincularse afectivamente de sus padres. Es comparable a la etapa del NO que experimentan los niños alrededor de los 2 años de edad (¡los terribles 2 años!). Igual que les sucedió por aquel entonces, en esta etapa de los 9 a las 11 necesitarán, de nuevo, reafirmar su propia identidad, substituyendo las rabietas de la primera infancia por críticas y malas formas.
¿Has pasado ya por esto? ¿Conocías esta información o lo interpretaste de una forma completamente diferente? La realidad es que puede ser un momento duro para cualquier madre o padre experimentar esta fase sin saber por qué su pequeña florecilla se ha vuelto un ogro intransigente de la noche a la mañana.
De hecho, si no les acompañamos respetando estos cambios internos tan claves en su desarrollo, lo que sucederá es que, muy probablemente, empeoraremos el cuadro y todavía será más difícil de manejar. Y ojo… que con lo de «respetar» no me estoy refiriendo a dejarles decir o hacer lo que quieran en el tono que quieran. Obviamente, los límites siempre deben estar ahí.
Me refiero a tener en cuenta su propia personalidad con el objetivo de entenderles como seres únicos e independientes que son y de ayudarles a sobrellevar mejor la transición de la infancia hacia la adolescencia.
Vamos a descubrir cómo en el siguiente punto 🙂
TU HIJO/HIJA Y SU PERSONALIDAD
A través de los años me he ido dando cuenta que las personas viven sin ser muy conscientes del gran papel que tienen sus propias personalidades en sus vidas.
Tu personalidad lo define todo; qué te gusta, qué te disgusta, qué necesitas en cada momento, con quién lo necesitas, en qué lugar, de qué forma… todo. En este artículo no quiero entrar muy a fondo en el tema de la personalidad, para eso ya tienes una sección del blog destinada exclusivamente a este tema.
Lo que sí quiero es invitarte un momento a reflexionar sobre algo: Si la personalidad lo define todo y tú no conoces tu verdadera personalidad, ¿en base a qué crees que has estado tomando decisiones todo este tiempo?
Te puedo responder yo misma.
Si eres como el 99% de la población, has estado tomando decisiones vitales (y no tan vitales) con un pañuelo en los ojos, dejándote guiar por las luces y sombras, los sonidos y las texturas, pero sin ver realmente. Te voy a poner un ejemplo súper claro para que comprendas bien a qué me refiero.
Imagina que tienes el colesterol alto, pongamos que a 300. Sí, esa es una cifra peligrosamente alta, no tenerla en cuenta te podría acarrear graves consecuencias. La única forma de conocer esa cifra es a través de un análisis de sangre, pero como no le has dado importancia hasta ahora, no te has hecho ningún análisis y no eres consciente de la gravedad de la situación.
Una de las formas de controlar el colesterol es a través de la alimentación, pero como ni tan solo sabes que tienes un problema, la realidad es que no te cuidas demasiado y tu dieta diaria incluye una alta ingesta de grasas saturadas.
Creo que sabes bien cómo termina esta historia, ¿verdad? Probablemente te has cansado de escucharlo en la televisión, de leerlo en las revistas o de verlo en primera persona en tu entorno directo. Esto es exactamente lo mismo que sucede con la personalidad y nuestras decisiones; como no sabemos cómo somos realmente ni qué necesitamos, tomamos decisiones que no siempre son las mejores.
¿Y qué tiene esto que ver con mis hijos? Te preguntarás… Pues todo. ¿Cómo vas a comprender a tus hijos,… sus acciones, sus pensamientos, sus actitudes, sus decisiones,… si ni tan solo te comprendes a ti misma?
Quizás es demasiado pronto para que ellos, si es que en este momento se encuentran en la etapa de los 9 a los 11, hagan un trabajo de desarrollo personal donde se incluya el conocimiento de uno mismo a estos niveles, pero si de verdad deseas acompañarles desde la comprensión y el respeto, quizás tú sí deberías hacer este trabajo personal.
¿Verdad que es mucho más sencillo querer al otro cuando uno se quiere, ante todo, a sí mismo? Pues esto es exactamente lo mismo. Te va a ser mucho más sencillo comprender a tus hijos (y a cualquier persona, en realidad) cuando hayas hecho un trabajo interno que te haya ayudado a comprenderte a ti misma.
Por si te lo estabas preguntando, sí, los niños tienen su propia personalidad, de la cual un 80% aproximadamente es heredada. Por lo tanto, tu hija o hijo tiene unos rasgos de personalidad característicos desde el día en que nació y los mantendrá para siempre.
ALGUNOS TIPS PARA HIJOS EN DESARROLLO
Además de trabajarte a nivel interno para poder ofrecerles una mejor respuesta en su nueva etapa de desarrollo, hay otras cositas que puedes implementar que seguro te ayudarán. Podría darte montones de tips, pero por hoy será suficiente con 6 🙂
1 – Tu historia no es su historia
Lo que tú has vivido no tiene porque ser idéntico a lo que él está viviendo, ni siquiera si las situaciones son parecidas. Sois dos mundos diferentes unidos por un vínculo súper especial, y es imprescindible que le comprendas por como él o ella es, que le dejes recorrer su propio camino y se desarrolle con independencia, viviendo sus propias experiencias.
Le ayudarás a aprender sobre sí misma/o y a adaptarse mejor a su entorno. Evita, por lo tanto, añadir a sus experiencias miedos, ansiedades o preocupaciones innecesarias.
2 – Las comparaciones son odiosas
Como madre, tu papel es apoyarle y respetarlo para que sea capaz de abordar con éxito sus propias experiencias. Tu hija/o tiene derecho a recorrer su camino en la vida de acuerdo con sus preferencias y decisiones propias, nunca deberías perder esto de vista, incluso si todavía son niños de 9, 10 u 11 años.
Poner etiquetas a sus preferencias o compararle con los demás no le va a ayudar a mejorar y va a afectar a su autoconcepto. Soy consciente que supone un esfuerzo por tu parte, pero es un esfuerzo que vale la pena hacer. No desees que se parezca a otra persona, no lo compares con nadie, no disminuyas su autoestima.
3 – Tiene su propia forma de socializar, respeta eso
Siempre y cuando el comportamiento de tu hija/o sea respetuoso, no será necesario que lo presiones para que socialice en base a lo que tú consideras que es mejor. Los adultos tendemos a preocuparnos por la impresión que causamos y causan nuestros hijos en los demás, pero esto, en realidad, no es importante.
Demuéstrales que les aceptas tal y como son y pensarán que te importan más ellos que lo que diga la vecina. Discutir para que actúe o se vista como te gustaría solo provocará que vuestra relación se deteriore y él o ella piense que, en realidad, no le aprecias tal y como es.
4 – No ha nacido para triunfar donde tú fracasaste
Ten en cuenta que tus expectativas personales sobre lo que te gustaría que fuera tu hija/o en un futuro pueden ser muy limitantes para su desarrollo personal. No hagas una transferencia de tus expectativas y deseos hacia tu hija/o; tus deseos son personales e intransferibles, y no es adecuado ni correcto que los deposites en él o ella.
5 – Deben aprender de sus errores
Este es quizás el tip más difícil de asumir: si tu hija/o se ha equivocado, deberá asumir sus consecuencias, aunque te duela y te sientas con el deber de ayudarle. Obviamente, siempre podrá contar contigo para ofrecerle apoyo, pero necesita un espacio que le permita cometer estos errores, aprender de ellos, tomar conciencia de sus responsabilidades y madurar.
6 – Cuida tus propias emociones
Es imprescindible que te hagas consciente de tus propias emociones y sentimientos. Solo de esta forma, cuando te sientas angustiada, podrás reflexionar y detectar qué estás sintiendo, por qué y gestionarlo adecuadamente. Evitarás así actuar desde la reactividad y la ira y es otra forma más de respetar a tus hijos en su proceso de desarrollo.
¡Uf! ¿Qué tal? ¿Te ha parecido un artículo duro? La verdad es que hablar sobre temas que incluyan a nuestros tesoros más preciados, siempre nos revuelve un poco por dentro.
¿Te pasa a ti?
Un abrazo.
RECURSO GRATIS: Dependencia emocional y narcisismo
Por haber llegado hasta mi blog te quiero regalar la grabación de una de mis clases en abierto «Dependencia emocional y narcisismo». Si piensas que podrías tener dependencia emocional, has intentado solucionarlo o cambiarlo sin éxito y sientes que no dejas de atraer perfiles tóxicos… esta clase es para ti.
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